


Sin justicia climática no hay justicia reproductiva
Una cuestión de derechos, no solo de ambiente
Por Fundheg. Acción y justicia climática desde una perspectiva feminista y territorial
La crisis climática no le llega a todos los cuerpos de la misma manera. Las mujeres, las personas LGBTQ+, las comunidades indígenas, rurales y afrodescendientes somos quienes la sentimos primero y con mayor dureza. Esto no es casualidad: es la consecuencia directa de siglos de desigualdad que el calentamiento global amplifica sin piedad. En el Nordeste argentino —nuestra región, la región que habitamos y defendemos— eso se ve en los datos y se siente en los cuerpos. Desde Fundheg, nombramos esto como lo que es: una crisis de justicia social.
1. El NEA en la primera línea del colapso climático
Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones no son cifras en un informe técnico. Son territorios vivos donde las crisis climáticas se acumulan, se repiten y se profundizan. En marzo de 2024, la ciudad de Corrientes vivió la inundación más grande de su historia: más de 200 mm cayeron en una sola hora, afectando directamente a más de 17.000 personas y dejando en total a más de 400.000 sin servicios básicos. En el Chaco, los datos acumulados hasta enero de 2026 revelan que 45 de 66 localidades superaron el promedio histórico de precipitaciones durante al menos tres meses consecutivos; Resistencia acumuló 980 mm contra un promedio histórico de 636. No son fenómenos excepcionales: son la nueva normalidad de una región que el Estado abandona en cada temporal.
+400 mil
personas afectadas en una sola inundación en Corrientes, marzo 2024
45 a 66
localidades del Chaco superaron el promedio histórico de lluvias
(2025-2026)
14 veces
más probabilidades de morir en una inundación tienen las mujeres que los varones
2. La pobreza estructural que el clima desnuda
No se puede hablar de vulnerabilidad climática sin hablar de pobreza. Y en el NEA, la pobreza es una herida que no cierra. Según los datos del INDEC para el segundo semestre de 2025, el 32,7% de la población del NEA vive por debajo de la línea de pobreza y el 7,5% no puede cubrir siquiera la canasta alimentaria básica: 486.283 personas pobres y 111.232 indigentes en los aglomerados relevados. En Corrientes capital, la pobreza alcanza al 31,3% y la indigencia al 7,6%. En Gran Resistencia, uno de cada dos habitantes era pobre en 2024, con el índice más alto del país. Y casi la mitad de los trabajadores del NEA están fuera del sistema formal, lo que significa que ante cada emergencia climática, no hay red de contención.
32,7%
de pobreza en el NEA — la región más afectada del país (INDEC, 2° sem. 2025)
486 mil
personas pobres en los aglomerados urbanos del NEA
~50%
de trabajadores del NEA fuera del sistema formal de empleo
Cuando una familia pierde todo en una inundación y el Estado tarda semanas en responder, quien sostiene la emergencia son las mujeres: cuidan, organizan, reconstruyen. Sin reconocimiento, sin descanso, sin recursos. El trabajo de cuidado feminizado es el colchón invisible sobre el que se apoya la gestión estatal del desastre.
3. El vínculo crítico: crisis climática y derechos reproductivos
La crisis climática no solo destruye casas: destruye condiciones de vida y de decisión. Y en el NEA, los derechos sexuales y reproductivos ya tienen una deuda histórica que la emergencia climática profundiza. Los datos son inapelables: el NEA es la región con la tasa de fecundidad adolescente más alta de todo el país, según el informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud 2024. Corrientes encabeza la tasa de fecundidad temprana (niñas de 10 a 14 años) con un valor de 14,0%, casi tres veces el promedio nacional. En Chaco, la fecundidad adolescente tardía (15-19 años) llega a 34,1 %, la más alta del país. En Formosa, Chaco y Misiones, uno de cada cuatro nacimientos corresponde a una madre adolescente.
14,0 %
tasa de fecundidad en niñas de 10-14 años en Corrientes — la más alta del país (DEIS, 2024)
34,1 %
tasa de fecundidad adolescente tardía en Chaco — primera en el ranking nacional (DEIS, 2024)
1 de cada 4
nacimientos en Chaco, Formosa y Misiones tiene una madre adolescente
Detrás de esas tasas hay vidas concretas: proyectos truncados, escolaridad interrumpida, maternidades muchas veces forzadas. Según nuestra Red de Jóvenes, presente en el Foro LAC sobre Desarrollo Sostenible (CEPAL, 2024), en contextos de crisis climática las barreras se multiplican: más deserción escolar, más inseguridad alimentaria, menos acceso a servicios de salud.
4. Respaldo técnico e internacional: compromisos que el Estado no puede ignorar
Nuestro posicionamiento no es solo político: está sostenido en acuerdos que el propio Estado argentino firmó y que no puede desconocer. El Acuerdo de París (2015) obliga a respetar los derechos humanos y la equidad de género en toda política climática. La Agenda 2030 vincula expresamente el ODS 13 (Acción Climática), el ODS 3 (Salud) y el ODS 5 (Igualdad de Género): tres objetivos que no se pueden alcanzar por separado, y menos aún abandonar uno para avanzar en otro.
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Liderazgo joven y feminista en los espacios de decisión sobre política climática — no como invitadas, sino como protagonistas.
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Estrategias de adaptación con perspectiva de género que reconozcan que las emergencias exacerban la violencia y desigualan a quienes ya estaban en los márgenes.
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Financiamiento directo para proyectos liderados por juventudes en las regiones más afectadas, sin intermediarios que diluyan la demanda.
"Defender la tierra es defender la vida: el ecofeminismo nos recuerda que no hay justicia social sin justicia ambiental."
5. La resistencia es colectiva
Le exigimos al Estado argentino y a los organismos internacionales que no den la espalda a los compromisos asumidos. Abandonar la agenda climática o la de derechos no es neutralidad: es una decisión política que se paga con la vida de las más vulneradas. En el NEA, esa factura ya se está cobrando.
La lucha es colectiva. La resistencia es de todas. Y la victoria, sin dudas, también lo será.
"La salud y los derechos sexuales y reproductivos son esenciales para promover la igualdad de género y superar la marginación y, por tanto, para reforzar la resiliencia frente a la crisis climática."— IPPF, 2021

La Red de Jóvenes en defensa del río Paraná


